Uno de los procesos que distingue este momento de la historia de la humanidad es la globalización que, entendida como el proceso creciente de integración de los mercados de mercancías, servicios y flujos financieros, afecta a todas las Naciones y que también impacta sobre los grados de libertad para actuar de los Estados.
En ese contexto, la problemática que sufre el planeta – concentración de poder, degradación medioambiental, explosión demográfica, corrientes migratorias, crimen transnacional organizado, armas de destrucción masiva, pobreza y desigualdad, entre otros- tiene una disyuntiva: reacciones fundamentalistas con espíritu xenófobo, llevadas de la mano de prácticas movimientistas alentadas por falsos nacionalismos o, en su defecto, la afirmación de valores democráticos que contribuyan a la construcción de una gobernanza global que humanice la globalización.
De ahí, que resulte relevante el intento de reflexión y acción colectiva a escala global que caracteriza a la Internacional Socialista, organización a la que pertenecen la UCR, junto con el Partido Socialista, como miembros plenos y que tuvo su última reunión de Consejo Mundial los días 15 y 16 de Noviembre con muy interesantes debates sobre las derivaciones de la crisis financiera global y las consecuencias sobre la calidad de vida del planeta como resultado del cambio climático